04/05/2012

El Gran Capitán, Gonzalo Fernández de Córdoba

Gonzalo Fernández de Córdoba apodado "El Gran Capitán", uno de los grandes héroes de España. Fue un hombre que dedicó su vida al ejército español y que desde niño encontró en las armas su pasión y su forma de vida. Dotado con una capacidad innata para el mando militar no tardó en hacerse con el mando de grandes ejércitos que le posibilitaron conseguir grandes victorias vitales para la expansión del creciente Imperio Español. El Gran Capitán supo reinventar el arte de la guerra introduciendo cambios en su ejército que le permitieron casi siempre ser netamente superior a sus enemigos. Querido y respetado por sus hombres se ganó su reputación sobre todo en Italia donde libró sus batallas más gloriosas. Sin duda Gonzalo Fernández de Córdoba es uno de los grandes pilares y posiblemente el primer gran general que tuvo el Imperio Español desde que éste comenzara su gran expansión con el descubrimiento de América en 1492. También el Gran Capitán fue protagonista de uno de mayores hechos históricos de la historia de España, fue él quien protagonizó las negociaciones con el Reino de Granada, siendo la caída de este, el final de la Reconquista que duró nada más y nada menos que 800 años. Es por esto y mucho más que el Gran Capitán se merece unas líneas en condiciones que relaten su inquietante vida llena de aventuras y conflictos.

Nombre: Gonzalo Fernández de Córdoba.
Apodo: "El Gran Capitán".
Guerras: Guerra de Granada, I Guerra italiana, III Guerra turco-veneciana, II Guerra italiana.
Rango: General, virrey y Duque (5 ducados).
LealtadPendón heráldico de los Reyes Catolicos de 1492-1504.svg España

Gonzalo Fernández de Córdoba nació el 1 de Septiembre de 1453 en Montilla (Córdoba). Descendiente de una familia noble pronto se codearía con la sangre real, siendo paje del prícipe Alfonso quien pretendía heredar la corona al igual que su hermana Isabel, quien a la postre se convertiría en Isabel I de Castilla, la Reina Católica. Gonzalo acabaría sirviéndola a esta a la muerte del príncipe Alfonso. Desde niño aprendió a manejar la espada y con tan solo 12 de años comenzó su carrera militar. Su primer conflicto fue la Guerra Civil castellana en la cual Isabel I de Castilla defendió su derecho al trono. En esta guerra Gonzalo Fernández de Córdoba comenzó a asombrar a sus superiores por su buen hacer, su arrojo y su valentía. Pero donde destacó verdaderamente fue en la Guerra de Granada en la que comenzaría a ganarse las primeras líneas de su leyenda. Sus primeras grandes victorias sucedieron en el Sitio de Tájara y en la toma de Loja donde todavía Gonzalo destacó por sus dotes como soldado y no como oficial. También intervino directamente en las negociaciones con Boabdil, rey de Granada para la capitulación de la ciudad aprovechando Gonzalo la buen relación que tenía con éste. La histórica capitulación de Granada en 1492 le reportaron a Gonzalo que ya de por sí provenía de una familia pudiente, nuevas rentas que no le apartarían del mundo de la guerra, pues esta era su pasión. 
Isabel I de Castilla pronto informó a su marido Fernando II de Aragón acerca de los logros militares de Gonzalo. Es entonces cuando el Rey Católico le encomienda a este el mando de una expedición de 60 naves y 6.700 hombres, 700 de ellos, soldados de caballería. La expedición se dirigirá a Nápoles donde se custodiará el territorio para evitar que Francia se hiciera con Nápoles. La expedición alcanza las costas italianas el 24 de Mayo de 1495. Sin duda esta expedición fue la verdadera catapulta de Gonzalo Fernández de Córdoba hacia lo más alto de la historia de España. Esta expedición duraría 3 años y en ella Gonzalo se gana el sobrenombre de "El Gran Capitán" por la multitud de victorias que cosechó en tierras italianas, liberando Nápoles de toda presencia francesa. Siendo sus victorias más importantes las del Sitio de Atella, y la Toma de Ostia. Tras estas victorias, el ya "Gran Capitán" vuelve a España donde es recibido con honores de héroe, pues a nuestra tierra ya habían llegado todo tipo de historias y leyendas sobre el gran hacer del Gran Capitán.
Tras a su vuelta sofocar la Rebelión de las Alpujarras, el Gran Capitán es encomendado para liderar una gran flota de 8.000 hombres repartidos en 60 naves que zarparían hacia el Peloponeso, lugar que está siendo invadido por los turcos. Tras una breve parada en Sicilia para reforzarse con soldados españoles que sirven en Italia, y tras recibir una pequeña ayuda en hombres y barcos por parte de Francia y Venecia, la flota del Gran Capitán (con rango ya de Capitán General) desembarca en Candía, atacada por los otomanos, el 2 de Octubre del 1500. Tras socorrer la ciudad y debido a las pocas provisiones con las que contaban las tropas del Gran Capitán, se decide atacar Cefalonia, que es vencida y arrebatada de las manos de los otomanos. Tras estas victorias contra los turcos la flota del Gran Capitán vuelve para invadir Nápoles encontrando una férrea resistencia en Tarento, pero que no es rival para las tropas del Gran Capitan que una vez más da una lección de sabiduría militar y consigue rendir la ciudad en 1502. Pronto se reanudarían las hostilidades con Francia por Nápoles, siendo el punto culminante de la contienda, la Batalla de Ceñirola en la que las tropas del Gran Capitán causaron 4.000 bajas a Francia por tan solo 100 españolas, posiblemente la mayor victoria de Don Gonzalo. Tras esta victoria Francia envió otro ejército que fue derrotado a orillas del Río Garellano por lo que Nápoles volvía a quedar libre de franceses y el Gran Capitán se convertiría en virrey de Nápoles.
El final de su vida militar llegaría tras la nuerte de Isabel I de Castilla puesto que Fernando II de Aragón, temía una rebelión independentista de Nápoles instigada por el Gran Capitán. Estos temores se incrementaron cuando Fernando II viajó a Nápoles y comprobó el cariño que allí se tenía a Gonzalo. El rey pidió a este que se volviera con él a España y desde entonces lo tuvo apartado de la vida militar, un final muy poco digno para el bueno de Gonzalo que moriría en Loja en 1515. Como legado dejó todo un arsenal de nuevas técnicas militares como aumentar la proporción de arcabuceros a 1 de cada 5 soldados o la creación de las coronelías pero su reforma más profunda fue sin duda dotar de más protagonismo a la infantería en detrimento de la caballería, por lo tanto se puede decir que Gonzalo Fernández de Córdoba es el padre de los Tercios Españoles que con su infantería dominarían el mundo durante los próximos 150 años. Por último comentar que El Gran Capitán era muy amigo de Diego Garcia de Paredes el posiblemente mejor soldado de la historia. Ambos combatieron juntos en multitud de ocasiones e incluso Diego dio la cara por el Gran Capitán ante el rey y toda su corte, arriesgando su vida.




18/04/2012

La Batalla de Covadonga, realidad y leyenda

La Península Ibérica en su totalidad había sido ocupada por tropas musulmanas que no conformes con eso fijaron su vista en Francia en la cual penetraron hasta verse frenados por las tropas de Carlos Mártel en La Batalla de Poitiers (Batalla de Tours) en el años 732. No obstante antes de aquello en el norte de España concretamente en Asturias ya había ocurrido un hecho sin aparente importancia pero que sería decisivo para la historia de nuestro país. Como ya hemos señalado, en una Península Ibérica totalmente ocupada y con Córdoba como centro del nuevo territorio musulmán, gobernaba  la zona norte del territorio desde Gijón un bereber llamado Munuza. En la localidad asturiana de Cangas de Onis se reunieron varios dirigentes cristianos astures que acordaron negarse a pagar los impuestos que Munuza exigía, estos líderes astures estaban comandados por un valiente guerrero llamado Pelayo. En cuanto se enteró de la negativa, Munuza envió varias expediciones para sofocar la rebelión sin éxito, entonces pidió ayuda a Córdoba quien envió bastantes tropas, unos 20.000 hombres (no 180.000 como marcan los escritos cristianos) para anotarse una victoria fácil. Pelayo que apenas contaba 300 hombres se refugió en el valle de Cangas de Onís en los Picos de Europa donde el terreno es escarpado y la ventaja numérica no es tan importante. Además en aquel valle existe una cueva, la actual cueva de la Virgen de Covadonga donde las tropas de Pelayo podrían intentar resistir en caso de que las cosas fueses mal..


Guerra: Reconquista de la Península Ibérica
Batalla: La Batalla de Covadonga.
Fecha: primavera/verano del 722.
Lugar: Covadonga - Valle de Cangas de Onís, Asturias, España
Resultado: Victoria astur.
Clave: aprovechamiento de las características y el conocimiento del terreno.
Beligerantes
Oviedo croix Victoire.jpg Tropas asturesIslamSymbol.svg Imperio Omeya

Pelayo puso a 100 hombres dentro de la cueva para defenderla en caso de derrota y a 200 más a lo largo y ancho del angosto valle con el fin de hostigar constantemente a las tropas musulmanas. Para que fuese difícil que los musulmanes diesen media vuelta, los hombres de Don Pelayo dejaron a estos adentrarse bien en el valle. Cuando comenzaron las hostilidades y fueron incapaces de seguir avanzando, los soldados musulmanes fueron incapaces de desplegarse debido a la irregularidad y estrechez del terreno. Las posiciones astures estaban elevadas con respecto al camino, lo que hacia que los arcos, la principal arma defensiva musulmana para estos casos, fuesen inútiles. La técnica era sencilla, los astures atacaban, causaban las mayores bajas posibles especialmente con armas arrojadizas y finalmente se retiraban para después volver fugazmente al ataque y repetir sus movimientos una y otra vez a lo largo de todo el desfiladero que concluía en la cueva de la Cova Dominica (actual Cueva de Covadonga).
Los musulmanes sabían desenvolverse muy bien en los Campos de Castilla que incluso podían llegar a asemejarse a los desiertos de donde procedían los islamistas, pero en cuanto las condiciones geográficas se asemejaban más a las del resto de Europa estos ya no eran tan efectivos. La cabeza de la expedición musulmana fue aislada del resto del convoy y fue completamente aniquilada tras una carga a pié astur que se solventó con un intenso cuerpo a cuerpo. El resto de los musulmanes eran continuamente hostigados, desde el principio las flechas y sobre todo las piedras no dejaban de caer sobre sus cabezas. Aún asi estos llegaron a la entrada de la Cueva de "La Santina" de Covadonga, el último reducto de los hombres de Don Pelayo. Cuenta la leyenda que las flechas moras por intervención divina rebotaban en la entrada de la cueva y se clavaban en los propios moros. Leyendas aparte los astures continuaron con su cometido y la intensidad de la lluvia de artefactos creció hasta el punto en el que los musulmanes dijeron basta y el pánico se hizo con ellos comenzando una retirada completamente desordenada, un sálvase quien pueda sin ningún tipo de organización. Fue entonces cuando los pocos astures que aún quedaban con vida realizaron una carga contra las tropas musulmanas que se saldó con un éxito rotundo.
Las bajas en las tropas musulmanas ya eran elevadas, pero más lo fueron cuando un inoportuno corrimiento de tierras sepultó a una gran cantidad de soldados, bloqueando además el camino y dejando atrapados a muchos entre las hostilidades y el corrimiento, siendo la mayor parte de estos aniquilados. Al Qama líder de las tropas musulmanas murió en la refriega. El resto de tropas que habían conseguido escapar huyeron en dirección  a Liébana y más tarde a Gijón de donde fueron desalojados por las tropas de Don Pelayo que se reforzaron tras la victoria en Covadonga. A la resistencia astur pronto se sumó la de los vascos y gallegos. Pelayo llegó incluso a ocupar León y constituyó el Reino de Asturias con capital en Cangas de Onís. La ayuda divina con la que supustamente habían contado los hombres de Pelayo se le atribuyó a la Virgen de Covadonga y es por eso que hoy se puede visitar una basílica en el lugar de la batalla.
Se dice también que Don Pelayo levantó una cruz en plena batalla como símbolo de victoria "la Cruz de la Victoria" que se puede apreciar por ejemplo en la bandera de Asturias.
Los musulmanes en un principio le dieron poca importancia al episodio y catalogaron de "unos pocos asnos salvajes" a los hombres de Pelayo pero aquellos hombres sentarían las bases de la Reconquista de la Península Ibérica, que se completaría 8 siglos después, el 2 de Enero de 1492 con la toma del Reino de Granada por parte de los Reyes Católicos. En cuanto a Munuza, moriría mientras intentaba huír del territorio dominado por los astures. Por último decir que jamás se sabrá la verdadera dimensión de la batalla y que es muy arriesgado dar números de muertos o de participantes en la batalla, lo que si está claro es que a largo plazo fue de una importancia vital.


 Estatua de Don Pelayo en el centro de Gijón
Bandera de Asturias con la Cruz de la Victoria
Estatua de Don Pelayo en Covadonga
Basílica de Covadonga
Cruz de la Victoria, actualmente se encuentra en la Catedral de Oviedo
 Puente de Cangas de Onís, con la Cruz de la Victoria, todo un símbolo de Asturias
 Virgen de Covadonga
Actualmente la cueva en la que se desarrolló la batalla
Escudo de Gijón en el que se ve la figura de Don Pelayo
Tumba de Don Pelayo
Inscripción de la tumba de Don Pelayo

09/04/2012

El Asedio de Numancia

Los romanos avanzan muy poco a poco por la Península Ibérica manteniendo una dura pugna con las tribus celtíberas residentes en la zona. Roma quiere anexionar de una vez por todas la que será la provincia de Hispania. En el 153 a.C. comienzan las guerra celtíberas en las que Roma pretende acabar con la amenaza de vacceos y celtíberos. Para ello existe un plaza vital muy bien fortificada y que representa la resistencia celtíbera, hablamos de la hoy en día extinta ciudad de Numancia. 
Tras una serie de fracasos militares entre los que destaca una derrota del cónsul romano Nobilior en la que un elefante romano que cargó contra sus propias tropas dio alas a las fuerzas numantinas para acabar con los romanos, Roma reunió un gran ejercito compuesto por 60.000 hombres que marcharía a Numancia por una larga ruta que evitase las emboscadas y permitiese arrasar las tierras de los vacceos con el fin de que no auxiliasen a la ciudad. Los romanos avanzaban de noche para evitar el intenso calor castellano y tras casi 4 meses de marcha llegaron a las puertas de Numancia que se encontraba a 9 Km. de la actual Soria. La ciudad se hallaba en un punto estratégico en un alto y desde el cual se dominaba la confluencia de los ríos Tera y Duero. La ciudad podía albergar a 8.000 personas de los que tan sólo la mitad eran guerreros. No obstante Escipión a cargo de las tropas romanas decidió sitiarla en vez de asaltarla temeroso de la poca fiabilidad de parte de sus tropas que eran aliados celtíberos.

Guerra: Conquista de Hispania, Guerras Celtíberas.
Batalla: Asedio de Numancia.
Fecha: 133 a.C.
Lugar: Numancia, Soria, España.
Resultado: Victoria romana.
Clave: Superioridad numérica romana y decision de sitiar la ciudad en vez de asaltarla.
Beligerantes
República RomanaNumancia

Para sitiar la ciudad los romanos pronto recurrieron a sus técnicas habituales, en un día levantaron una gran empalizada que servía como muralla de 4 Km. de largo y cavaron un foso que la protegiese de medio metro para tal obra se utilizaron más de 16.000 estacas. Pero esta no era la gran obra, era sólo una protección que permitiese crear una verdadera muralla mucho más sólida y resistente. La verdad que esta empalizada fue clave ya que en cuanto los numantinos vieron que empezaba a contruirse pronto organizaron ataques contra ella no obstante sin éxito. La nueva muralla estaba compuesta por piedra y tierra y contaba con 4 metros de espesor y 3 de altura y su longitud superaba los 9 Km. estando defendida cada 33 metros por una torreta de 4 pisos y 5 metros de altura. En total había en torno a 300 torres. En aquella torres se instaló la artillería que impediría cualquier intento de escapar de la ciudad, una gran cantidad de catapultas que con un alcance de 300 metros custodiaban bien la nueva fortificación romana. Los 60.000 soldados que servían a Roma de los cuales tan sólo 10.000 eran legionarios romanos se distribuyeron en 4 campamentos.
Si se veían movimientos por parte numantina, la comunicación de una parte de la muralla a otra (recordemos la gran longitud de esta) se hacía mediante pequeñas hogueras si era de noche o mediante banderas de diferentes colores si era de día. En cuanto una sección tenía problemas pedía por esos medios auxilio al resto de las fuerzas que rápidamente acudían para que ningún ataque pudiese fructificar. Incluso se construyeron diques para continuar la muralla en los cauces de los ríos. De los 60.000 soldados romanos 20.000 defendían la muralla, 10.000 ejercían como fuerza móvil de apoyo inmediato y el resto constituían la reserva por si las cosas fuesen mal. Debido a la falta de arqueros la situación militar de Numancia era muy desfavorable, su única salvación sería una batalla a campo abierto pero Escipión a sabiendas de que eso no le convenía lo rechazó una y otra vez. Lo único que podía hacer Numancia era que alguno de sus hombres pidiese ayuda. Ahí entra la figura de Retógenes Caraunios quien junto con 10 hombres se las arregló para escabullirse y cruzar de noche las filas enemigas con el fin de llegar a tierra de los Vacceos y pedir ayuda, pero ante la amenaza de las represalias romanas ninguna ciudad amiga aceptó el requerimiento excepto Lutia que envió una fuerza de apenas 400 guerreros. Escipión al conocer esta pequeña ayuda exigió a la ciudad al entrega de tales voluntarios y les amputó a todos la mano derecha.
A los numantinos no les quedaba ya esperanza alguna, los suministros comenzaban a escasear y la vida en la ciudad era ya más que precaria. La amenaza de la inanición sobrevolaba la urbe y apenas existía esperanza alguna para los sitiados, las murallas romanas eran infranqueables y no habia rincón del que sacar víveres. Los numantinos comenzaron las negociaciones para rendirse ante Roma pero Escipión solo aceptaría una rendición incondicional. Numancia no estaba dispuesta a tal humillación y continuaron aguantando. El canibalismo comenzó a ser una realidad, en un principio los habitantes se comían a los muertos y más tarde harían lo propio con los más débiles. Esta situación era insostenible para muchos y para no caer deshonrados, muchos numantinos comenzaron a suicidarse junto con sus familias e incluso quemando sus casas. El tiempo de asedio alcanzaba ya los 10 meses y en la ciudad sólo quedaban aquellos que eran lo suficientemente fuertes como para no haber muerto ya pero que no tenían el suficiente coraje como para suicidarse. Estos últimos abrieron las puertas de la ciudad y se rindieron.
Escipión se sorprendió mucho al ver el estado en el que se encontraba la ciudad pues todo lo que quedaba allí era muerte y desolación pero en los supervivientes se notaba aún con el odio digno del mayor enemigo hacia los legionarios. Los supervivientes fueron todos vendidos como esclavos y unos pocos viajaron a Roma para hacer un desfile conmemorativo de la toma de la ciudad. Numancia quedó custodiada por romanos y fue quemada para borrar de la memoria aquel punto que fue un gran quebradero de cabeza para los romanos durante tantos años. No obstante la caída de Numancia no fue el final de la guerra entre romanos y autóctonos, los romanos tardarían aún más de 100 años en conquistar la Península Ibérica, hasta el 19 a.C.


Recreación de las torretas romanas
Recreación de la ciudad

28/03/2012

Charles Calonne

En primer lugar pido disculpas a mis lectores por lo poco que últimamente se están añadiendo nuevos artículos, espero sepáis perdonarme y espero a partir de ahora aumentar el ritmo de actualizaciones. 
Por otra parte y sin que sirva de precedente hoy voy a hablar de un personaje no militar. Como resultado del mini concurso echo en twitter según el cual el seguidor número 1.000 de nuestra cuenta de Twitter (a la que recuerdo podéis seguir, y en la que se publican a diario datos, curiosidades, citas etc. sobre la historia militar española y mundial) @Batallasdguerra. El ganador del concurso eligió la realización de un artículo sobre la vida de Charles Calonne.


Charles Calonne a pesar de ser un hombre desconocido por la gran mayoría de la gente, fue un hombre clave en el origen de la Revolución Francesa, y creo que no hace falta mencionar todos los avances que esta trajo, hasta el punto de que esta se considera el fin de la Edad Moderna y el principio de la Edad Contemporánea.
Nacido en 1734 en Douai una pequeña localidad cerca de Calais, que apenas superaba los 15.000 habitantes en aquella época, desde pequeño tuvo acceso a formación gracias a que provenía de una familia de aristócratas y ya entonces demostraba buenas dotes para las matemáticas. Debido a sus cualidades para la economía que pronto comenzaron a distinguirse y a su estatus social, no le resultó difícil acceder a un buen cargo público. Nada mas acabar sus estudios de derecho (en aquella época este tipo de personas tenían conocimientos en varios campos) comenzó a engrosar su curriculum con grandes responsabilidades como las de ser abogado de la corte general de Artois, procurador del parlamento de Douai y su gran catapulta hacia la cima de las finanzas, ser intendente en Metz y después en Lille.

 
Retrato de Charles Calonne

A pesar de no ser una persona carismática ni de cara al pueblo por sus pocos escrúpulos a la hora de efectuar su trabajo ni de cara a su rey Luis XVI por su mala fama entre la burguesía, Calonne fue nombrado ministro de Hacienda. Es importante señalar que mas que un privilegio tal cargo era una pesadumbre para Charles ya que la economía francesa se encontraba en una situación muy precaria. Las deudas ahogaban la hacienda francesa y no solo no tenían en tal momento como solventarlas sino que no se atisbaba ningún rastro de luz en el cielo económico francés que pudiese dar a entender que la situación fuese a ir a mejor. Aun así sin dudarlo Charles Calonne aceptó el cargo en 1783 con una deuda publica que superaban los 600 millones de francos.
Sus primeras reformas fueron acuñar más monedas de oro y el descuento por pago en efectivo pero estas fracasaron ya que la economía francesa necesitaba reformas mas radicales por lo que Charles Calonne tuvo que trazar un nuevo plan.

Este plan consistía en llevar a cabo una serie de reformas que reactivasen la economía francesa y pudiesen recobrar su dinamismo para así generar riqueza y comenzar a aliviar la maltrecha hacienda gala. Sus reformas eran básicamente 3, liberalizar el comercio interior francés, eliminando los aranceles interiores, recaudar un impuesto de propiedades sin distinción de clases (siendo la reforma mas polémica ya que los grandes perjudicados era la alta nobleza francesa y el clero) y por último la creación de asambleas comarcales y provinciales.

 
Douai, pueblo natal de Charles Calonne

Fue entonces cuando Charles Calonne perdió la poca popularidad que tenia ya que los ciudadanos de clase mas baja estaba molestos con el por las subidas de impuestos por lo que recibió el mote de "Monsieur Déficit" y las clases mas altas y el clero también no veían con buenos ojos el tener que pagar ellos también impuestos y por tanto perder sus privilegios "natales y divinos". Los parlements encargados de dar validez a las reformas le dieron la espalda y para sacar sus reformas adelante pudo convocar una asamblea de notables que al estar compuesta también por los privilegiados nobles la volvieron a denegar. Fue entonces cuando privado de todo apoyo el rey Luis XVI le despidió y le mandó al exilio a Lorena aunque finalmente acabaría en Gran Bretaña. Cuando Napoleón llegó al poder en Francia le volvió a permitir la entrada en el país pero a los pocos meses de volver Charles Calonne moriría de causas naturales el 30 de Octubre de 1802.

Es muy posible que de haber completado el plan reformista de Calonne, la situación económica y social de Francia hubiese sido mejor y por tanto la Revolución Francesa no se hubiese producido por lo que Francia habría mantenido la monarquía. En cualquier caso siempre es difícil hacer conjeturas acerca de que hubiese pasado, lo que si esta claro es que el destino de Francia seguramente habría sido bastante distinto.

 Escena de la Toma de la Bastilla durante la Revolución Francesa
Luis XVI